Seguramente cuando te contrataron como analista de datos pensaste algo como:
 “Genial, ahora voy a crear dashboards, usar Power BI, hacer modelos y lucirme con SQL y Python”.

Y sí… eso es parte del trabajo.
 Pero si crees que esa es la razón principal por la que tu jefe te contrató, estás dejando fuera lo más importante de tu rol.

La realidad es mucho más profunda, y también más estratégica.


Tu jefe no te contrató para hacer análisis… te contrató para tomar mejores decisiones

A ninguna empresa le interesa tener dashboards “bonitos” si no cambian nada.

Tu jefe no se levanta en la mañana pensando:

“Ojalá hoy me entreguen una tabla dinámica increíble”.

Se levanta pensando en cosas como:

  • ¿Por qué bajaron las ventas este mes?
  • ¿Dónde se me está yendo el dinero?
  • ¿En qué área tengo que meter presión hoy mismo?
  • ¿Qué decisión voy a tomar para que el siguiente trimestre sea mejor?
Y ahí entras tú.

No te contrataron para mover datos, te contrataron para reducir la incertidumbre.


El verdadero dolor que tu jefe quiere eliminar

Tu jefe vive con tres grandes problemas:

  1. Falta de claridad
    No sabe con certeza qué está pasando.
  2. Decisiones con poca información
    Decide con intuición, presión y urgencia.
  3. Tiempo limitado
    No puede ponerse a revisar hojas de Excel ni a interpretar 20 gráficos.
Tu rol como analista es convertir caos en claridad.


Por qué los dashboards “bonitos” no sirven si no cuentan una historia

Muchos analistas se enfocan en:

  • Colores,
  • Tipografías,
  • Gráficos avanzados,
  • Animaciones.
Pero tu jefe no necesita diseño, necesita respuestas.

Un dashboard vale cero si no responde al menos una de estas preguntas:

  • ¿Qué está mal?
  • ¿Por qué está pasando?
  • ¿Qué hago hoy para corregirlo?
Si tu reporte no empuja a una acción concreta, no está cumpliendo su objetivo.


La razón real: te contrataron para ser un traductor

Tu jefe habla el idioma del negocio:
 ventas, costos, margen, riesgo, crecimiento.

Tú hablas el idioma de los datos:
 tablas, joins, DAX, medidas, filtros, KPIs.

Tu valor no está en hablar tu idioma, sino en traducirlo al suyo.
 

Esa traducción se ve así:

Ejemplo real

Análisis mediocre:

Las ventas bajaron 8% este mes.

Análisis que sí sirve:

Las ventas bajaron 8% porque el canal online perdió conversión en la región norte. El ticket promedio se mantuvo, pero el tráfico cayó 22%. Recomendación: invertir presupuesto esta semana en campañas de remarketing en esa zona.

Mismos datos.
 Impacto totalmente diferente.


Lo que tu jefe realmente quiere de ti

Aunque no te lo diga directamente, espera que tú:

  • Detectes problemas antes de que exploten.
  • Le ahorres tiempo.
  • Le ayudes a justificar decisiones frente a dirección.
  • Le digas cosas incómodas, pero con evidencia.
En otras palabras:
 te contrató para ser su sistema de alerta temprana.


Cómo empezar a cumplir ese rol desde hoy

  1. Antes de crear un dashboard, pregúntate:
     ¿Qué decisión debería salir de aquí?
  2. Reduce métricas:
     Más datos no es mejor análisis.
  3. Tus títulos conviértelos dinámicos:
     
    • ❌ “Ventas por región”
  4.  
    • ✅ “Regiones que están frenando el crecimiento”
  5.  
  6. Siempre agrega una conclusión:
     No entregues reportes sin interpretación.
 

Tu jefe no te contrató para usar Power BI, SQL o Python.
 Te contrató para algo mucho más valioso:

Ayudarlo a tomar mejores decisiones en menos tiempo y con menos riesgo.

Cuando entiendes eso, dejas de ser “el de los reportes” y te conviertes en alguien indispensable dentro de la empresa.

 

Síguenos en @datdata para aprender más de análisis de datos.